Thursday, June 08, 2006

Chiboludo

Aquella tarde salió muy nervioso de su casa, el color gris del cielo y la espesa neblina que había en las calles jugaban raramente con la expresión cansada de su rosotro. Apretó la mandíbula, aceleró el paso y se dirigió a la tienda. El frío y los nervios (mas los nervios que el frío) hacían que sus pasos fueran cómicamente torpes. Entre tropezones llegó a la tienda donde rápidamente compró el libro; sin mirar si quiera al vendedor, se retiró al vuelo dejándolo con el vuelto en las manos y una sonrisa en el rostro. Al salir de la tienda metió con mucha violencia el libro dentro de su saco, tomó el tranvía para llegar mas rápido. Al fin, había llegado a casa, respiraba aceleradamente y me temblaban las piernas, estaba en un estado de total excitación. Me dirigí rápidamente a mi habitación donde me esperaba, también muy ansioso, mi hermano listo para invocar a nuestro tío muerto hace 2 años.

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