Thursday, June 08, 2006

Metano y otros compuestos

Luego de cenar apresuradamente, regresé al edificio donde trabajaba. Durante el trayecto sentí una ligera hinchazón en el estómago que iba incrementándose muy lentamente, pero que no era de mayor molestia.
Al bajar del metro sentí que la hinchazón iba descendiendo hasta convertirse en una flatulencia reprimida. Entonces comprendí que me había convertido en un depósito de gases y demás desechos que eran necesarios ser expulsados. Confiado en mi capacidad de retención, no me atreví a soltarme una sola flatulencia para darle un descanso a mi vientre y en especial al esfínter. Me dirigí caminando rápidamente al edifico.
Mientras esperaba el ascensor mucha gente se había aglomerado detrás de mí y cuando llegó el ascensor fui llevado hacia adentro a punta de empujones. Dos... tres... faltaban siete pisos para llegar a la oficina, a medida que me acercaba más a ella mis fuerzas de retención iban declinando; de pronto, mis manos comenzaron a sudar.
Aun había mucha gente dentro del ascensor y cada vez que éste paraba algunos bajaban pero eran rápidamente reemplazados por otros, incluso cuando estábamos en el piso seis y las puertas del ascensor ya se cerraban una señora llegó corriendo y logró poner sus manos entre las puertas e ingresar, yo la maldije. Cuando faltaban sólo dos pisos para llegar se oyó un golpe seguido de una sacudida, alguien exclamó débilmente: “se cagó”, yo bajé la cabeza y casi en un susurro dije: “yo también”.

1 Comments:

Blogger bobser said...

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7:33 AM  

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